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Traté de comprar mis boletos en preventa para "Avengers 2" hace unas semanas. Es la película más esperada del año, y sabía que necesitaba conseguir los boletos ya, porque las salas iban a estar a reventar de gente. Pero cuando llegué a la taquilla de "Cinemex" vi que cada boleto en preventa costaba más de cien pesos, me dio tanto coraje que no compré nada. Ahora cuando quiera ver la película voy a tener que conseguirla por veinte pesos en un puesto pirata. Ni modo.

Subir el precio de los boletos me parece una medida desesperada por conseguir más ganancias, sobre todo cuando la película pasada recaudó mas de seiscientos millones de dólares y con eso debería de ser más que suficiente, parece que no tienen llenadera. La industria del cine encontró una gallina de los huevos de oro en las películas de superhéroes, pero si siguen abusando de ella así, no creo que falte mucho para que su sistema implosione, todo gracias a…

Presupuestos astronómicos.

El echo de que una película gane cien millones de dólares puede no parecer tan impresionante una vez que sabes que se invirtieron cincuenta millones en producirla. Por ejemplo, cada minuto en "Guardianes de la galaxia" costó un millón de dolares y medio. sin contar publicidad. Producir cine es una apuesta, puedes recuperar diez veces más de lo que invertiste o puedes perderlo todo.

Cuando pones tanto dinero en una película, no solo quieres que se recupere ese dinero, lo necesitas. Puesto que si no lo haces, estás en la bancarrota. Basta una sola película mala para que pierdas todo. No solo el dinero, sino la reputación. No cualquier director se levanta del fracaso de un "blockbuster". Súmale el echo de que cada vez cuesta más financiar una película, y tienes una receta para el desastre, lo único que necesita es tiempo.

Es por eso que cuando Hollywood encuentra un sistema que funciona, aplica una fórmula en sus próximas películas que me gusta llamar…

Repetición, repetición, repetición

Una película exitosa en Hollywood, significa una secuela. Y si esa secuela tiene éxito, significa y otra, y otra. En un ciclo infinito. Y a su manera, tiene sentido, si funcionó una vez, ¿por qué no dos? ¿O diez? Y no son solo secuelas. Poco a poco las películas se van pareciendo, aún cuando no tienen nada que ver. La industria no sabe ¿Qué? es lo que hace exitosa a una película. Solo trata de copiar todo lo que puede, y esperar a que funcione. Por eso una película que marca tendencia siempre va a estar seguida de otras diez parecidas, pero que nunca llegan a ser tan buenas como la original.

Lo curioso, es que las mejores películas (y las mas taquilleras) son las que tienen una buena idea y congruencia en el estilo. No aquellas que copian la de los demás. Nos gusta Matrix porque todo marca un estilo propio, desde los colores hasta el vestuario y el tipo de pelea; funciona muy bien porque ambos refuerzan la historia principal. Tomando por ejemplo la famosa escena donde Neo detiene las balas con la palma de la mano, la audiencia se emociona. La historia permite que algo así suceda y sea impresionante, el personaje acaba pasar por una resurrección y es un símbolo de su potencial alcanzado ¿Pero qué pasa cuando tratas de imitar esa escena en una película de Superman, por ejemplo? Creo que es en la película de Superman del 2000 donde disparan sin piedad una ametralladora contra Superman y ni lo despeinan. Tiene más efectos, tiene una cámara lenta, tiene un close up del ojo de superman chocando contra una bala, pero no tiene la misma fuerza que antes. A nadie en el público le importa y los productores no entienden qué hicieron mal, si la misma escena había funcionado en Matrix.

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Cada película arriesga menos

Lo que ha sucedido, es que en esta escena no existe la misma emoción que antes, todo mundo sabe que las balas no matan a Superman ¿Le cuesta detener las balas? ¿Sufre? ¿Hay alguna emoción? Claro que no. Lo que si hay, es muchos efectos, y mucho presupuesto.

Ningún personaje del cine comercial se enfrenta a un peligro real, como está muy bien ilustrado en este video-ensayo de las diferencias entre el Hobbit y el Señor de los anillos. Hoy en día las escenas se inyectan de efectos especiales de tal manera que lo que vemos en pantalla resulta imposible e ilógico, incluso para los estándares de las propias películas. No existe una verdadera apuesta sobre el futuro de los personajes, si pueden caer veinte metros y no se lastiman, o si les explota una bomba nuclear y solo se quedan "dormidos" en el suelo hasta que alguien los despierta ¿Qué tienen que temer? ¿Qué tenemos que temer nosotros?

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No sólo se estancan dramáticamente, también emocionalmente. Desde los inicios de los dramas teatrales, por entonces de la antigua Grecia, toda historia escrita involucra un aprendizaje, o un cambio en el personaje. Sin esto, la película es un cascarón vacío, donde no pasa nada ¿Pero cuantos cambios puede tener Thor después de 10 películas? ¿Qué viene entonces? Cada vez las historias resultan más insípidas. Resultan olvidables.

Mientras menos historia tenga una película, más efectos le ponen para que la audiencia se divierta, pero nosotros los humanos tenemos una cosa llamada tolerancia, que hace que cada vez necesitemos dosis más grandes para sentir la misma emoción. Mas efectos implican más inversiones, y más inversiones son apuestas más arriesgadas. ¿Cuánto falta para que llegue un punto en el que nos acostumbremos a los efectos especiales y nos aburra escuchar las mismas historias? Mas les vale tener algunas películas interestantes para entonces, porque el momento en el que eso pase, cuando ya no puedan seguir compitiendo con nuestra necesidad de explosiones, nos habrán perdido. Y en el momento en el que una, dos, o tres películas fracasen, todo se viene abajo. Y mientras más tarde en llegar ese día. Más fuerte será su caída.

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Emiliano Vargas

Estudiante de cine y producción en la UPAEP


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